El Callejón Dorado o Calle de los Alquimistas es una estrecha calle formada por pequeñas y coloridas casas del siglo XVI, adosadas en el muro norte del Castillo de Praga. Estas casas servían como hogar de los guardianes del castillo y que mas tarde serían habitadas por los orfebres y artesanos. El nombre de esta callejuela se debe a que se decía que antiguamente habitaban los alquimistas, herreros y orfebres del Rey que trabajaban el oro.
Un dato curioso es que Franz Kafka vivió durante dos años (1916-1917) en una de estas casas, concretamente en el número 22, que ahora es una tienda de souvenirs, como todas las demás casas de este callejón.