Praga es una ciudad de temperaturas extremas, propia del clima continental. En invierno las temperaturas alrededor o bajo 0 son habituales. La nieve puede hacer acto de presencia.
En verano en cambio es normal alcanzar los 30 grados. Julio y agosto son meses calurosos, aunque sin llegar a lo que ocurre en España en esa misma época. Además, por las noches suele refrescar siendo entonces la temperatura muy agradable.
Los meses con el clima más agradable son mayo, junio y septiembre. Estos meses además tienen la ventaja de que el número de turistas no es tan elevado como en pleno verano.